Sam Altman quiere ser Steve Jobs. Compra io por 6.500 millones y ficha a John Ive, el ex diseñador del iPhone
Sam Altman compra io a John Ive. Así, OpenAI adquiere la startup del ex diseñador del iPhone de Apple por 6.500 millones de dólares para diseñar nuevos dispositivos físicos para la inteligencia artificial de ChatGPT.

OpenAI ha formalizado su mayor adquisición hasta la fecha. Es la compra de io, una joven start-up fundada por Jony Ive, el legendario diseñador de Apple, por 6.500 millones de dólares.
El objetivo no es menor. Tratarán de reinventar el dispositivo personal en plena era de la inteligencia artificial general (AGI), alejándose de los modelos tradicionales dominados por el smartphone.
El acuerdo, anunciado por Sam Altman, CEO de OpenAI, implica que Ive y su equipo de unas 55 personas asumirán el liderazgo creativo y de diseño en OpenAI.
Aunque ambos evitaron detallar cómo serán los nuevos dispositivos, sí adelantaron que buscan construir “una nueva familia de productos” pensados para la interacción directa con la inteligencia artificial.
“Queremos traer algo que supere los productos heredados que hemos usado durante tanto tiempo”, explicó Sam Altman.
Por su parte, Ive reconoció el impacto que ha tenido el iPhone en la vida de las personas.
“Asumo gran parte de la responsabilidad por lo que estos dispositivos nos han traído”, dijo el ex directivo de Apple, en referencia a la ansiedad digital y la distracción constante.
Ambos directivos coincidieron en que el momento es propicio para imaginar un ecosistema más natural de relación con la tecnología.
OpenAI, que ya poseía el 23% de io tras una inversión previa de su Start-up Fund, desembolsa ahora cerca de 5.000 millones adicionales para adquirir el 100% de la empresa, informa Reuters y THE NEW YORK TIMES.
Ive, mientras tanto, mantendrá su estudio de diseño LoveFrom independiente y seguirá trabajando en proyectos paralelos, aunque parte de su equipo, incluidos Scott Cannon, Evans Hankey y Tang Tan, pasará a formar parte del organigrama de OpenAI bajo la dirección de Peter Welinder.
La operación llega en un momento complejo para OpenAI, que tras completar una ronda de financiación de 40.000 millones liderada por SoftBank, necesita reestructurarse como entidad con fines de lucro antes de final de año si quiere asegurar el compromiso completo del conglomerado japonés.
La compra de io, empresa sin beneficios hasta la fecha, representa así una apuesta arriesgada pero estratégica.
Este movimiento no es el primer intento del CEO de OpenAI por acercarse al hardware. Altman ya invirtió previamente en Humane, una start-up cuyo ambicioso pin de inteligencia artificial fracasó en el mercado.
Ahora, de la mano de Ive, vuelve a intentarlo, apuntando a lo que podría ser la próxima gran interfaz tecnológica: dispositivos que integren IA de forma natural y sin pantalla.
Cómo funciona el hardware que prepara OpenAI con io
Aunque no se han revelado prototipos ni conceptos concretos, el planteamiento es claro: los productos que salgan de esta alianza deben permitir una interacción más humana, fluida y menos invasiva con la IA.
El smartphone, con sus notificaciones y pantalla omnipresente, sería reemplazado por dispositivos más intuitivos, como colgantes inteligentes o gafas capaces de analizar el entorno en tiempo real.
La clave está en pasar del uso activo (teclear, deslizar, buscar) a una experiencia reactiva e inmersiva, donde la IA responda a estímulos contextuales como la voz, la imagen o el sonido sin que el usuario tenga que “pedírselo” explícitamente.
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