ChatGPT cobra la publicidad tan cara como la de la tele
La llegada de la publicidad a ChatGPT amplía sus detalles. OpenAI cobrará los anuncios en su inteligencia artificial tan caros como los de la televisión. Sam Altman renegó de esta vía de ingresos, pero ahora la activa en formatos de ticket alto.

La publicidad que aparecerá en ChatGPT tendrá precios cercanos a los de la de la televisión -y costará el triple que la de META (Facebook o Instagram)-; esto es, a unos 75 dólares el CPM, según THE INFORMATION.
OpenAI, además, exigirá a una pool de anunciantes cantidades millonarias en presupuestos a largo plazo para poder probar el invento.
El negocio de los anuncios del que tanto renegó el CEO de OpenAI, Sam Altman, ahora se perfila como un relevante caudal de ingresos, dado que el modelo es similar al de Google.
El usuario busca una repuesta, la IA de ChatGPT se la da en formato conversación y bajo los chats se ubicará un anuncio.
Lo relevante para el sector de los medios no es que entre otro operador en las pujas publicitarias, sino algo peor.
ChatGPT cobrará los anuncios a impresiones. Adiós, al clic
Este nuevo segmento de negocio para Sam Altman hará que su empresa le cobre a los anunciantes por impresiones (pagos por ver publicidad).
Con todo, este lanzamiento pone otro clavo en el ataúd del modelo digital basado en el clic.
Y tiene todo el sentido del mundo. Nadie clicará en un enlace publicitario de ChatGPT, porque el propio chatbot ya le ha dado la respuesta.
Así, si ChatGPT quiere parecerse a Google y Google hace lo propio con ChatGPT, toda la industria digital deberá replantearse sus estrategias de captación porque el clic ya no será la métrica central del negocio.
Si todas las plataformas van hacia un esquema de impresiones, la visibilidad de marca (impresiones) se perfila como primer paso de venta, matando el clic.
De esta manera, ya no sólo los precios de la publicidad de ChatGPT se aproximan a los de la tele, sino que su propuesta de retorno publicitario también.
Como en la tele, se juega a la visibilidad, el recuerdo en la mente del usuario y la presunta certeza de que éste, después de verte, se acerque a comprarte o a leerte.
Es un viaje del cliente que puede beneficiar al comercio electrónico, pero no a la prensa digital.
¿Quién va a leer algo después de que ya te lo haya resumido la IA de Google o la de OpenAI, bajo un expolio anterior al escrapear toda la internet?
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