ChatGPT ya le roba el trabajo a los becarios
El futuro ya está aquí, y no es una distopía. Está pasando. ChatGPT, la inteligencia artificial de OpenAI, ya le roba el trabajo a los becarios que quieren optar a su primer contrato de trabajo como junior. Ésta investigación lo confirma.

Un estudio de dos investigadores de la Universidad de Harvard, nos adelanta la distopía.
Las empresas que adoptan la inteligencia artificial han dejado de contratar al 22% de los juniors.
Esos puestos de trabajo los están supliendo con los diferentes chatgpts.
La IA le quita oportunidades a uno de cada cuatro becarios
Hablamos de estas decisiones les quitan una oportunidad de entrada a uno de cada cuatro becarios, que quieren dar el salto de la beca a un contrato laboral como junior, ojo.
Esto abre un debate más allá de los económico o laboral. La IA generativa afecta, sí a la antigüedad de las plantillas, pero «impacta desproporcionadamente a los trabajadores jóvenes en comparación con los senior».
Los directivos que toman estas decisiones y sus respectivos departamentos de recursos humanos deberán rendir cuentas cuando se percaten de que hay determinados empleados que están poco cualificados para ascender de junior a senior.
Además, serán los responsables de ese frenazo en el ascenso laboral de los jóvenes que tenían en una beca o en un contrato junior la única oportunidad de entrar por detrás en esas grandes y medianas organizaciones.
Los becarios promocionan más rápido al tener menos competencia
Muchos tecno-optimistas verán en este estudio una buena noticia, porque si hay menos becarios, los que entran ascienden más rápido.
Sin embargo, si escarbamos en el estudio de Harvard detectamos la cruz del argumento.
Los estudiantes de universidades de élite tienen más oportunidades que el resto.
Y a los de las universidades menos cualificadas los contratan porque son más baratos que la inteligencia artificial.
El gap se da, por tanto, en los estudiantes de las clases medias.
El estudio define a los trabajadores juniors como aquellos en puestos de nivel de entrada (Entry Level) o junior (Junior Level).
Estos roles suelen implicar la realización de tareas intelectualmente rutinarias pero cognitivamente exigentes, como depurar código o revisar documentos legales, y se encuentran en la base de la trayectoria profesional.
Para validar su clasificación de antigüedad, los autores analizaron la frecuencia de palabras clave en las descripciones de roles, en más de 62 millones de currículos y ofertas de empleo.
Descubrieron que para los roles juniors (Seniority 1 y 2), los términos más frecuentes incluyen «assistant», «specialist», «technician» e «intern» (becario).
Por lo tanto, si bien «junior» es una categoría más amplia, la inclusión de «intern» como una palabra clave frecuente para los roles juniors sugiere que los becarios se consideran una forma de trabajador junior dentro de la metodología de clasificación de este estudio.
ChatGPT y resto de IA crean mayores desigualdades salariales
Los autores adelantan que todo esto traerá implicaciones a largo plazo. La IA generativa está erosionando los «escalones inferiores» de las plantillas.
(El epígrafe Información, en el que se podrían incluir a los medios, no en vano tiene una ratio de adopción de la IA del 36%).
Y, dado que los trabajos de inicio de carrera son el trampolín a una mejora salarial a lo largo de la vida laboral, estas dinámicas podrían tener consecuencias duraderas para la desigualdad de ingresos y la prima salarial entre unas universidades y otras, obviamente.
Por lo pronto, habrá que ver cómo se agranda ese porcentaje del 22% de menos contratos juniors (becarios incluidos), y si es a la misma velocidad a la que evolucionan las diferentes inteligencias artificiales.
Porque por el momento, ese dato ya confirma lo que se viene para el mercado laboral.
Por el momento, ChatGPT ya le roba el trabajo a los becarios que quieren ascender a juniors.
Fuente del estudio:
Generative AI as Seniority-Biased Technological Change: Evidence from U.S. Résumé and Job Posting Data», elaborado por Seyed M. Hosseini y Guy Lichtinger de la Universidad de Harvard.
Síguenos en Google como fuente preferente
Suscríbete a nuestro canal de WhatsApp
Hazte Premium y apoya este proyecto periodístico
Únete a mi canal de YouTube






