Google no deberá vender Chrome. El juez dictamina otro castigo
El juez federal estadounidense Amit Mehta dictaminó que Google no estará obligado a vender su navegador Chrome en el histórico caso antimonopolio iniciado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos. Esta decisión supone una gran victoria para su matriz ALPHABET, aunque impone restricciones importantes en su actividad.

Decisión histórica contra el monopolio de las búsquedas
En su extenso fallo de 230 páginas, el juez Mehta rechazó las propuestas más agresivas del Departamento de Justicia, incluida la venta forzosa de Chrome y quizás Android. El magistrado afirmó que “los demandantes fueron demasiado lejos al solicitar la desinversión forzosa de estos activos clave, que Google no utilizó para llevar a cabo ninguna restricción ilegal”.
La resolución llega tras la decisión de agosto de 2024 que ya establecía que Google mantiene un monopolio ilegal en las búsquedas online: “Google es un monopolista y ha actuado para mantener ese monopolio”. Es el mayor fallo por monopolio en Estados Unidos desde el histórico caso Microsoft hace casi treinta años.
El impacto de la inteligencia artificial en el fallo
El juez Mehta señaló cómo la aparición de IA generativa ha transformado la competencia desde el inicio del caso en 2020.
“La llegada de la GenAI cambió el rumbo del caso”, escribe el juez, destacando el avance de rivales como ChatGPT, Claude y otros motores de búsqueda impulsados por IA. Este giro tecnológico influyó en su decisión de optar por remedios menos drásticos, reconociendo que surgen nuevos competidores en el mercado.
Aunque Google retiene Chrome, el fallo incorpora varias limitaciones destacadas:
Prohibición de acuerdos exclusivos
Google tiene prohibido establecer o mantener acuerdos exclusivos para la distribución de Google Search, Chrome, el Asistente de Google y la app Gemini AI. La compañía no podrá condicionar la licencia de la Play Store a la distribución de estos productos ni atar ingresos compartidos a la presencia de estas apps en los dispositivos durante más de un año.
Obligación de compartir datos de su índice
Quizá la medida más importante es que Google deberá compartir ciertos datos del índice de búsquedas y de interacción de usuario con “competidores cualificados”. El juez dictaminó que Google debe ofrecer estos datos en condiciones comerciales “ordinarias y consistentes con los servicios de sindicación existentes”. No obstante, el tribunal ha reducido el volumen de información a compartir respecto a lo que solicitaban los fiscales.
La Justicia valida los acuerdos con Apple
Google puede mantener sus lucrativos acuerdos con Apple, y seguir pagando unos 20.000 millones de dólares anuales para ser el motor de búsqueda predeterminado en Safari. Aunque se prohíben acuerdos exclusivos, Google podrá seguir pagando por ser la opción por defecto siempre que no sea la única posibilidad disponible.
Fabricantes como Samsung también salen reforzados, ya que seguirán recibiendo pagos de Google mientras ganan más flexibilidad para instalar servicios de la competencia.
Google podrá recurrir la sentencia
Google expresó preocupación por los requisitos de compartir datos, alegando: “Nos preocupa cómo estos requerimientos afectarán a nuestros usuarios y su privacidad; estamos revisando la sentencia detenidamente”. La empresa anunció que apelará el fallo.
El Departamento de Justicia calificó la decisión como “una victoria significativa”, afirmando que “da ventaja a EE.UU en la carrera global de la IA e impide que Google frene la innovación competitiva en búsquedas con el mismo manual anticompetitivo aplicado al mercado de buscadores”.
Las medidas antimonopolio seguirán vigentes seis años
Las medidas estarán vigentes durante seis años, y se ha establecido un comité técnico para supervisar el cumplimiento. Google y el DOJ deben presentar una sentencia revisada antes del 10 de septiembre de 2025 que cumpla lo decidido por el tribunal.
El juez reconoce el reto de regular mercados tecnológicos tan cambiantes, afirmando: “Aquí se le pide al tribunal mirar hacia el futuro y adivinar, algo no habitual para un juez”.
Esta resolución busca equilibrar el efecto disruptivo de una posible división de Google con nuevas obligaciones para compartir datos y fomentar así la competencia. El proceso de apelación iniciado por Google podría retrasar la aplicación hasta bien avanzada la década. El caso marca un precedente crucial para el futuro de la competencia en el sector tecnológico.
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