Sam Altman pide un impuesto a ChatGPT por robarte el trabajo
Un paper de OpenAI opta por regular la IA y avisa del fin del mundo cuando ChatGPT vaya por nosotros a la oficina. Y lo que propone el equipo de Sam Altman, para salvarnos del apocalipsis de la AGI, se parece mucho al comunismo, visto desde la perspectiva de Estados Unidos.
«Industrial Policy for the Intelligence Age». Así se titula la distopía vestida de utopía.
OpenAI publicó este 6 de abril este documento de 13 páginas que es, a la vez, hoja de ruta política y declaración de intenciones de la tecnológica liderada por Sam Altman, cuando avance la superinteligencia artificial o AGI.
Te lo resumo. El agujero en el mercado laboral que propiciará la IA deberá taparlo el Estado, y no sólo en un país, sino de manera global en todos, mediante un pacto mundial.
OpenAI propone una semana laboral de 32 horas o 4 días
Trabajaremos 4 días a la semana. El resto del tiempo irán a la oficina los diferentes ChatGPTs. Como harán igual o mejor que tú tu trabajo, las empresas se verán seducidas a despedir a la gran mayoría de sus plantillas.
Como habrá más desempleados que trabajadores, OpenAI aboga por una gran reforma fiscal.
Los impuestos no pueden recaer en las personas con nómina, sino en las empresas y las tecnológicas dedicadas a la IA, para pagar las prestaciones de desempleo, la sanidad o las pensiones.
Además, los gobiernos deberían crear un Fondo de Riqueza Pública, una especie de hucha que también se llenaría con un canon ChatGPT o impuesto a todas aquellas compañías que adopten la automatización (máquinas, robots e IA).
Este fondo se usaría para redistribuir la riqueza, vía dividendo social, que se repartiría entre todos y cada uno de los ciudadanos, para que los beneficios contables de la IA redunden en la sociedad.
Esta especie de manifiesto comunista, que no es otra cosa que el actual estado del bienestar que tenemos en Europa, resulta curioso que parta de una tecnológica que nació sin ánimo de lucro; pero pretende algo tan capitalista como salir a Bolsa en los próximos meses.
Por otra parte, este paper de OpenAI, con el que quiere abrir un debate público urgente, confirma la teoría de algunos intelectuales.
Aseguran que son los propios responsables de las distopías los que nos venden sus propias utopías post apocalípticas, con una falta de responsabilidad social descarada.
Aquí, como vemos, Sam Altman apuesta por su propia propuesta utópica, mediante la cual, sería el Estado el que nos sostenga, cuando ChatGPT vaya por nosotros a la oficina.
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