Becarios COVID-19: Otro año perdido sin aprender Periodismo en las redacciones

Como en el resto de profesiones, los estudiantes en prácticas de Periodismo de la generación del Plan Bolonia sufren la pandemia. Muchos pagaron el peaje de un master para meter la cabeza en un medio de comunicación donde el teletrabajo, los ERTEs y los despidos vaciaron las redacciones. Estos son los testimonios de un colectivo, los becarios COVID-19, y futuros periodistas, que sienten que éste es otro año perdido sin aprender Periodismo donde verdaderamente se aprende.

Becarios COVID-19, otro año perdido sin aprender Periodismo en las redaccciones
Dos veranos de pandemia dejan vacías las redacciones y a los estudiantes en prácticas de Periodismo con menos oportunidades.

Ha sido un año en el que, en las redacciones, y en el resto de hogares y empresas, las videoconferencias se encadenaban.

En el que la frase «tienes el micro en silencio» se repetía hasta la saciedad y en el que el teletrabajo ha sido la norma.

Es ahora cuando los medios de comunicación mueven a sus plantillas a modalidad presencial con timidez. En un año marcado por una pandemia mundial, ¿cómo han vivido los estudiantes en prácticas de Periodismo su primera incursión al mundo laboral?

La covid ha afectado a todos los niveles de la sociedad, pero obviamente sus efectos no han sido iguales para todos los colectivos sociales.

En el caso del Periodismo y la Comunicación, sectores que parecían estar recuperándose muy lentamente, tras la crisis de 2008, se han visto azotados, de nuevo, de manera flagrante.

La crisis de la covid tiene el mismo impacto que la financiera del 2008.

24.600 periodistas en paro

Los efectos de la COVID-19 se cifran en 24.600 periodistas parados durante el primer trimestre de 2020

Son los datos que analiza Andreu Casero-Ripollés, obtenidos de la Encuesta de Población Activa, un número en un nivel similar al del primer trimestre de 2008, fecha que marcó el inicio de la crisis financiera también para el Periodismo.


Así que se han perdido puestos de trabajo, pero además las condiciones laborales han cambiado en muchos aspectos.

El teletrabajo, como en otros tantos ámbitos, se está convirtiendo en una práctica menos desconocida y más extendida que antes entre las redacciones.

En una profesión precarizada desde hace años, cabe preguntarse cómo está afectando esta nueva situación a los colectivos más vulnerables del gremio.

En este grupo podemos encontrar cada vez a más figuras, pero una que se ha mantenido a lo largo del tiempo es el alumnado de prácticas en los medios de comunicación.

La situación lleva siendo denunciada desde hace años por diferentes asociaciones, pero también por los propios estudiantes.

(Yo misma la viví durante mis años como alumna en la universidad de Sevilla, cuando veíamos atónitos cómo, en ciertas redacciones, la plantilla menguaba mientras solicitaban un ejército de estudiantes para cubrir puestos que estaban dejando de pagar).

El Plan Bolonia precariza aún más el Periodismo

“La inexperiencia y el primer empleo servían no hace tanto para avanzar, para ir aprendiendo desde los escalones más bajos de la redacción».

«No obstante, las empresas utilizan cada vez más las prácticas y las becas de trabajo para sustituir a los periodistas que se van de vacaciones o simplemente para cubrir puestos de trabajo pagando una remuneración menor”.

Así lo narran José María García de Madariaga e Ignacio Arasanz Esteban, de la universidad Rey Juan Carlos, en una publicación académica en la que analizan la precarización en el Periodismo a través de las prácticas y becas.

Necesitas una beca para conseguir tu título

Desde la entrada del Plan Bolonia, las prácticas se han convertido en obligatorias para obtener el título de grado, o de máster, en muchas universidades españolas.

Son las llamadas prácticas curriculares, y con ellas los estudiantes deben tener su primera experiencia laboral a través de convenios entre su universidad y la empresa antes de poder dar por finalizada su etapa formativa formal.

En un año en el que lo digital y lo telemático han estado en el centro de nuestras vidas, ¿cómo ha afectado esta modalidad al aprendizaje del alumnado en prácticas?

“El tema del teletrabajo era muy complicado. Si hubiera sido un medio escrito, que lo puedes hacer igual a distancia de alguna manera”.

– I.M. (22 años)


I.M. (22 años) es estudiante del doble grado de Periodismo y Comunicación Audiovisual en una universidad pública de Madrid. El inicio del estado de alarma la cogió en su primer mes de prácticas obligatorias en la radio de una agencia.

El resultado fue que se cancelaron, y la universidad decidió dar por buenas aquellas prácticas que pudieron realizarse en un número determinado de horas, aunque no se hubieran finalizado.

La situación de A.V. (24 años) fue algo diferente.

Comenzó las prácticas en febrero de 2020 también en una agencia nacional. Sin embargo, ella sí pudo continuar, aunque de manera telemática.

“Mientras era presencial estaba en Sociedad y luego lo que hicieron fue moverme a la sección de verificación de la agencia. Eso facilitaba más el trabajo telemático”, asegura esta estudiante también del doble grado de Periodismo y Comunicación Audiovisual.

El teletrabajo ha sido la tónica general en las redacciones y por lo tanto, también entre los becarios en los medios de comunicación durante este año.

Con el paso de los meses, muchos estudiantes ya sabían que si querían hacer prácticas iban a tener que ser en modalidad virtual.

S.R. (23 años) cuenta que su proceso de selección comenzó antes de la pandemia, en marzo.

“Cuando empezó el toque de queda, yo ya había pasado a la fase final y nos mandaron un correo diciéndonos que se paralizaba la convocatoria porque no tenían ni idea de qué iba a pasar”.

No fue hasta septiembre cuando se pudo incorporar y empezar a trabajar desde casa.

Desde hace algunos meses, las plantillas están volviendo tímidamente a la presencialidad, poco a poco, y con cupos de personal aún restringidos.

Y eso, entre otras cosas, ha afectado al número de prácticas ofertadas por las empresas.

“Entre mis amigas y compañeras que están en este momento buscando está habiendo muchísimos problemas, y de hecho les están dando prácticas en sitios que no tienen nada que ver con lo que han estudiado y no les va a dar ningún tipo de formación», comenta S.R.

Durante este año ha habido menos cantidad de medios de comunicación a los que optar y menos plazas que ocupar, y como consecuencia, los estudiantes de Periodismo que tienen previsto graduarse han añadido una dificultad más a la última etapa de su carrera formativa.


«Yo conozco bastante gente que ha trabajado vendiendo entradas en un teatro o empaquetando libros para una editorial para mandarlos por correo. Es frustrante».

«E incluso, si no se abren plazas para tenerte gratis trabajando, te haces una idea de cómo va a ser la situación cuando pidas un salario mínimo y un trabajo que esté a la altura de lo que has estudiado”.

– S.R. (23 años)


Tras las prácticas frustradas en radio, I.M. trató de buscar otras por su cuenta y estuvo un año hasta que consiguió dar con un lugar en el que comenzar de nuevo.

“Yo lo que veo es que hay muchas ofertas muy, muy precarias”, comenta.

Su sensación tras ese periodo es la abundancia de prácticas de muy mala calidad.

“En mi caso ya no eran las primeras, y ver el futuro, que ya era incierto de por sí en el ámbito de la comunicación, llega la pandemia y ves el panorama, y es muy desolador […]».

«Es también ese sentimiento, un poco de derrota cuando ya llevas tanto tiempo buscando, que al principio eres muy selectivo, de decir, no, no voy a cogerlas, que realmente me interesa este medio o este puesto en concreto, o las condiciones son más o menos decentes».

«Pero cuando ya llevas tanto tiempo buscando y no encuentras nada, es como que ya dices, bueno, ya echo a todo”.

– I.M. (22 años)


En Andalucía la situación no es mucho mejor que en Madrid

Fuera de la capital española, la situación no es mucho mejor. Incluso antes de la pandemia, en la Universidad de Sevilla la oferta de prácticas en medios de comunicación era muy pobre.

Victoria Pérez, miembro de la delegación de Alumnos de la facultad de Comunicación, comenta que es algo de lo que se ha quejado el alumnado habitualmente en el centro.

“Apenas hay medios de comunicación, lo que hay son muchos gabinetes de comunicación, en órganos que tengan que ver con la Junta [de Andalucía], también en el gabinete de comunicación de la Universidad de Sevilla y de la facultad de comunicación hay siempre muchísimas plazas”.

Victoria Pérez, miembro de la delegación de Alumnos de la facultad de Comunicación, Universidad de Sevilla.

Precisamente, sobre esta apreciación del alumnado, Gloria Jiménez-Marín, vicedecana de prácticas de la misma facultad de Comunicación, advierte de que la falta de ofertas en medios de comunicación no lo es como tal.

“Para ser justa, no es una escasez. Es una escasez en Sevilla capital”. Además, añade que a esta situación se le suma el hecho de que RTVA y RTVE, dos medios públicos de la ciudad, “dejaron de ofertar prácticas cuando se lanzó la información del decreto RD28/2018”, que estipulaba la posible remuneración de los estudiantes, por lo que desalentó a estas entidades.

“Y eso es una realidad, a pesar de no haberse concretado el decreto ni haber entrado en vigor. Pero en realidad, no se puede afirmar que no hay muchas ofertas para realizar prácticas en medios de comunicación. La afirmación correcta sería: ‘no hay ofertas suficientes para insertar en prácticas al 100 % del alumnado en medios de comunicación de Sevilla capital”, concluye.

Gloria Jiménez-Marín, vicedecana de prácticas de la facultad de Comunicación, Universidad de Sevilla.

Además, la crisis de 2008 aún pesa en el sector de la comunicación de la ciudad. Las redacciones menguaron en todo el país, pero en el caso de Sevilla, muchas de ellas incluso han desaparecido, por lo que el panorama de medios quedó más desértico para los graduados de la facultad.

Sin embargo, en Andalucía las prácticas curriculares no son un requisito obligatorio para obtener el título; se trata de una asignatura optativa que los estudiantes pueden elegir o no incluir.

Así que, en ese sentido, durante la pandemia no han sufrido la misma presión que en otras regiones.

Aun así, la mayoría de las quejas que han recibido en la delegación de alumnos han sido por el hecho de hacer las prácticas telemáticas.

“La gente ha hecho las prácticas sin saber que han hecho las prácticas”.

– Victoria Pérez (Universidad de Sevilla).

Al estar en sus casas, al alumnado solo le han llegado tareas aisladas que tenían que hacer, algo que queda muy lejos del aprendizaje de las propias dinámicas del puesto y de la formación que se espera de un periodo de prácticas.

Desde la delegación de alumnos han notado que la reducción de las ofertas ofrecidas por las empresas también se ha hecho notar en la facultad de Comunicación.

Habitualmente, se organizan en tres convocatorias oficiales, pero entre una y otra suelen haber otras para aquellos que se han quedado rezagados.

Pérez explica que “este año hemos tenido solo las [convocatorias] oficiales y además se ve que han tirado mucho de los gabinetes de la facultad y de la universidad” para tratar de suplir la escasez de convenios externos.

En otros casos han sido los propios alumnos y alumnas los que, por su cuenta, han buscado los medios y gestionado el convenio con la universidad.

“Pero también les ha costado un montón”, puntualiza Pérez.

A pesar de ello, la vicedecana argumenta que durante este último año ha aumentado tanto la oferta como la demanda de prácticas.

“Piensa que en Comunicación se hace mucho teletrabajo desde la implantación del teletrabajo sistemático en España como consecuencia de la COVID-19”, sostiene.

“Realmente, ha sido un año perdido”: el caso de los estudiantes en prácticas de másteres privados

A pesar de que en muchos casos las prácticas se han salvado mediante el teletrabajo, no siempre es una opción.

Un claro ejemplo es la televisión y las productoras donde la presencialidad es clave para garantizar que los programas salgan adelante.

Con cupos limitados en las redacciones debido a la situación que ha provocado la pandemia ¿qué ha sido de los estudiantes a los que les correspondía hacer las prácticas en este tipo de medios?

En esta tesitura se han encontrado quienes han cursado un máster privado de Periodismo en Televisión cuando les llegó el momento de adquirir experiencia en relación a lo aprendido sobre el papel en clase.

Un máster privado como peaje para entrar en las redacciones

Estos másteres son un recurso para muchos jóvenes que buscan abrirse camino en los grandes medios de comunicación nacionales, especialmente en las televisiones.

Se venden como una forma con la que entrar en este restringido mundo ofreciendo prácticas en conocidas redacciones audiovisuales, porque las universidades tienen acuerdos con ellos desde la propia formación teórica, y con ellas, la oportunidad de conseguir un puesto de trabajo real.

Claro que, al ser privados, el acceso se limita a aquellos que pueden pagar los precios que estipula cada centro.

P.P.R. (32 años) comenzó el máster en octubre de 2019 y en febrero, y en los meses sucesivos, le correspondía hacer las prácticas.

Ella comenzó en un programa donde al principio le dijeron que iba a repartir su tiempo realizando minutados, pero también iba a estar en el plató para aprender las labores de producción, su especialidad.

Al poco de empezar, el plan inicial se torció:

“Me dijeron que no podía pisar la redacción y que solo podía minutar”.

P.P.R. (32 años)

Y es lo que hizo durante sus seis meses de prácticas porque no podía haber más gente en redacción de lo permitido.

“Yo he tenido mucha suerte”, asegura.

“Hay gente que un año y medio después todavía no ha hecho las prácticas”.

Es el caso de F.R. (26 años), quien lleva esperando 12 meses para poder hacerlas.

“Han salido muy pocas cosas, y dentro de las ofertas que han salido, algunas eran buenas oportunidades, pero no me han cogido», dice.

«Y luego han salido otras ofertas de prácticas que, para el máster que he hecho, los ahorros que me he tenido que gastar, no hacía falta ni tener una carrera para ese puesto. Realmente es un año perdido”

– F.R. (26 años)


“Todos sabíamos que cuando nos metemos en Periodismo no es una carrera con muchas salidas, pero si encima tienes la mala suerte de entrar en un máster que se supone que es el que te va a abrir unas puertas cuando empieza una pandemia, pues…”.

“Es verdad que hemos hecho prácticas telemáticas que a mí no me gustaban y que, de hecho, no fue lo que se nos prometió cuando decidimos hacer el máster”, narra R.M. (28 años), compañera de la misma formación que P.P.R. y F.R.

“Cuando empezó todo lo de la pandemia, que todo estaba un poco en el aire, nos prometieron y aseguraron [desde la universidad] que las prácticas iban a ser tal y como se ofrecen en este máster, que son prácticas presenciales con todas las garantías. A la hora de hacerlas no fue así”, detalla.

Ella pudo hacerlas de manera telemática como redactora web en una cadena de televisión, un puesto que poco se corresponde con la realidad de la formación que recibió.

Becas en televisión de manera remota tras cursar un máster

“Lo que estábamos buscando con el máster era hacer prácticas en una cadena de televisión, y no es un máster barato como para decir bueno, no pasa nada. Pero muchos de mis compañeros también las han tenido que hacer telemáticas».

«Han sido pocos los que las han hecho de forma presencial. No tengo la sensación de haber perdido el tiempo […], pero sí tengo la sensación de que no le he sacado todo el rendimiento, ni todo el partido a las prácticas como lo hubiera sacado en una situación normal”, dice R.M.

Este sentimiento es generalizado.

Para N.C. (22 años), alumna de un doble grado en Periodismo y Ciencias Políticas de una universidad pública de Madrid, las prácticas en el medio digital en el que está están siendo una buena experiencia.

Sin embargo, sí considera que, el hecho de ser telemáticas le puede perjudicar por no poder conocer a sus compañeras y compañeros en persona porque no tiene la oportunidad de establecer unas relaciones que serían de otra manera si fueran presenciales.

A.V. coincide con ella: “Realmente, una parte de la experiencia de las prácticas curriculares también es establecer contactos y conocer a gente y profesionales del ámbito, entonces yo creo que teletrabajando se despersonaliza mucho”.

“Es bastante frustrante”, comenta S.R.

“Yo he estado todo el año haciendo prácticas desde septiembre y aun así tengo un poco la sensación de que realmente no han contado. He estado muy bien y la gente con la que he estado de primera mano ha hecho todo lo posible por incluirme», agrega.

«Y aun así he tenido la sensación de que era un poco trampa poner en el currículum que he estado trabajando un año en este medio, porque tienes la sensación de que no puedes enseñar todo lo que puedes hacer porque estás a distancia”.

El futuro post-covid para los estudiantes de Periodismo

PREGUNTA: ¿Cómo ves tu futuro después de las prácticas? ¿cómo te lo planteas?

RESPUESTA: Pues bastante complicado, la verdad. […] En este momento, para trabajar en medios de comunicación, yo estoy sintiendo que las únicas opciones que hay son hacer másteres propios de la empresa a la que quiero entrar a trabajar.

PREGUNTA: … y a precio de oro.

RESPUESTA: Sí, con lo cual, tienes que pagar 10.000 euros para que, en un hipotético caso, puedas entrar a las prácticas que, en un hipotético caso, te contraten. Y encima, esos másteres, al ser títulos propios, no tienes acceso a beca, con lo cual te haces un poco a la idea de qué clase de gente puede entrar a trabajar ahí.

«La otra opción que se me ocurre es hacer un máster, por hacerlo, sin que me interese o sin que crea que me va a aportar nada, solo para poder seguir haciendo convenio. Es decir, pagar 2.000, 3.000, 4.000 euros para que las empresas puedan tenerme trabajando por 300 euros».

– S.R. (23 años)


La opción de un máster privado es también la que se plantea N.C., porque de otra forma ve complicado meter cabeza en una redacción.

“Yo no seguiría estudiando porque necesite seguir formándome, porque al final, estudiando un doble grado ya salgo especializada en un área. Y, si sigo estudiando, es más por la necesidad a nivel de… pues eso, si estudias el máster de tal medio tienes más posibilidades de meterte en ese medio”, argumenta.

Pese a lo gris, tirando a negro, que se ve el futuro del sector, I.M. mantiene algo de esperanza.

Está contenta con el lugar donde está haciendo las prácticas e “igual cabe la posibilidad de que se conviertan en un contrato cuando termine. […] Lo que pasa es que no te dan ninguna seguridad”, destaca.

Solo el 9% de becarios accede a un puesto de trabajo en la misma empresa que realiza las prácticas

En Periodismo, hace no mucho tiempo, hacer prácticas era la forma en la que entrabas al mundillo. Era considerada como la “puerta natural”, como escriben José María García de Madariaga e Ignacio Arasanz Esteban.

Y, según las cifras que manejan de 2008, situación con muchas similitudes a la actual, solo el 9,4 % de los que realizaron prácticas en empresas accedieron por esa vía a un puesto de trabajo.

Conozco pocos compañeros que tras su aprendizaje en un medio continuasen trabajando para él.

Mi promoción sufrió la primera crisis financiera, la que precarizó aún más la profesión y destruyó cerca de 12.000 empleos entre 2008 y 2015, según las estimaciones de la Asociación de la Prensa de Madrid.

La diferencia con aquellos tiempos, los de las licenciaturas, es que las prácticas tienen una mayor importancia en los grados.

Así, los medios de comunicación pueden estar tranquilos porque, cuando a los estudiantes que acogen no puedan extenderles más el convenio, habrá otra remesa de casi egresados llamando a la puerta para ocupar el lugar que dejan y que nunca mantendrán más de unos meses.

Gema Valencia

Gema Valencia

Periodista que trabaja en las intersecciones de la comunicación social y digital, el periodismo, los feminismos, la alfabetización mediática y la tecnología.

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