Jack Dorsey se une a la cruzada contra el copyright para entrenar la IA sin límites. Y Elon Musk le responde así

El CEO y fundador de BlueSky y ex Twitter, Jack Dorsey, se une a la cruzada contra los derechos de autor (copyright) para favorecer el entrenamiento masivo de la inteligencia artificial (IA) con contenido ajeno. Elon Musk, propietario de X (antes Twitter), le responde.

Jack Dorsey se une a la cruzada contra el copyright para entrenar la IA sin límites. Y Elon Musk le responde
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Jack Dorsey se une a Elon Musk en la cruzada contra el copyright para entrenar la IA sin límites.

La creencia de que el contenido ajeno es barra libre para entrenar la inteligencia artificial (IA) campa a sus anchas entre los directivos de Silicon Valley.

El penúltimo en sumarse a la cruzada contra el copyright es Jack Dorsey, fundador de BlueSky y antes máximo responsable de Twitter cuando no se llamaba aún X.

Dorsey ha desatado una tormenta en X con apenas cuatro palabras: “delete all IP law” (suprimir la ley de propiedad intelectual).

Elon Musk, hoy dueño de X, que no tardó en suscribir la propuesta, respondió con un escueto pero rotundo “I agree” (muy de acuerdo).

Dorsey ya había dejado entrever en otras ocasiones su desdén por los actuales modelos de compensación y gestión a creadores; pero esta vez fue más lejos.

“Hay modelos mucho mejores para pagar a los creadores. Los actuales les quitan demasiado y sólo buscan rentas”, argumentó.

“La creatividad es lo que actualmente nos separa, y el sistema actual está limitándola y poniendo el desembolso de los pagos en manos de guadianes que no pagan de manera justa”, añadió

Musk, por su parte, tiene un largo historial de contradicciones en este falso debate.

No olvidemos que, en 2022 afirmó que SpaceX no patentaba nada porque “las patentes son para los débiles”. Pero en 2023 Tesla demandó a la australiana Cap-XX por infringir -curiosamente- sus patentes.

Las palabras de Dorsey provocaron una oleada de reacciones. Una de las más contundentes fue la de Ed Newton-Rex, fundador de Fairly Trained: “Los ejecutivos tecnológicos declaran una guerra total contra los creadores que no quieren que el trabajo de sus vidas sea saqueado con fines de lucro”.

Nicole Shanahan, abogada especializada en propiedad intelectual, también intervino en el debate: “Soy una auténtica profesional de la propiedad intelectual: NO. La ley de propiedad intelectual es lo único que separa las creaciones humanas de las de la IA”.

Dorsey respondió a Shanahan con su visión alternativa, con el argumentario de que el sistema actual frena la innovación y beneficia a los intermediarios en perjuicio de los artistas, programadores, diseñadores o escritores.

Las palabras no cayeron en saco roto. El debate se reactivó de inmediato entre sectores tecnológicos, creativos y jurídicos.

Cómo funciona el sistema de propiedad intelectual

La propiedad intelectual es el conjunto de derechos que protegen las creaciones del ingenio humano. Incluye derechos de autor, patentes, marcas y diseños industriales. Su función es doble, tanto reconocer la autoría como garantizar una compensación económica justa.

En el ámbito digital, su aplicación ha sido siempre un terreno de conflicto. Las tecnológicas reclaman libertad para reutilizar contenido. Los creadores, por contra, mecanismos legales para no desaparecer en el proceso.

Las patentes permiten a las empresas proteger invenciones técnicas. Los derechos de autor, en cambio, salvaguardan obras artísticas, literarias o musicales.

En ambos casos, no se trata solo de protección, sino de regulación del acceso y uso. De evitar la apropiación sin consentimiento.

Ahora, con la expansión de la IA generativa, los directivos de las empresas de la IA creen que estas fronteras se difuminan.

Si una inteligencia artificial se entrena con millones de obras sin licencia, ¿a quién pertenece el resultado? ¿Puede una empresa enriquecerse sin pagar a quienes nutrieron sus modelos?

Ese es el nudo del conflicto. Y por eso las declaraciones de Dorsey y Musk no son sólo una provocación.

No olvidemos que hasta el propio CEO de OpenAI, Sam Altman, recomendó a la Administración de Donald Trump regular hacia el uso justo los entrenamientos de la IA para competir contra sus homólogos chinos, DeepSeek, en concreto, poniendo al copyright como barrera de esta nueva carrera espacial.


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