“Los ataques a los fact-checkers serían de la extrema izquierda, si no fuera por el COVID-19”: Cristina Tardáguila (IFCN)

Cristina Tardáguila, hoy directora asociada de la IFCN, la red internacional de verificadores de hechos, dice que es capaz de “adivinar el futuro”. Ese futuro, del que habla se repite, pero para Maldita, Newtral, EFE Verifica o AFP. Ella ya lo sufrió personalmente cuando Jair Bolsonaro ganó las elecciones de Brasil por los bulos que circularon por WhatsApp. “Los ataques a los fact-checkers en España serían de la extrema izquierda, si no fuese por el COVID-19”, sentencia.

«Te vamos a balear (disparar) en la cara. Nos dibujaban en memes, como a perras dominadas por George Soros«.

«Porque no es lo mismo ser mujer que no serlo, cuando haces una labor de verificación; no es lo mismo».

“Creo que me equivoqué al no denunciar todo aquello, pero, en aquel momento, me recomendaron que no lo hiciera porque la Justicia y la Policía en Brasil estaban también muy polarizadas”.

“Yo llamaba a Facebook, llorando, para reportar estas amenazas y recibía un correo en el que se me decían que, en 72 horas, recibiría una respuesta”.

“Lo que sucede en España hoy con los fact-checkers es lo mismo que nos pasó a las tres mujeres que trabajábamos en la Agencia Lupa, Aos Fatos y Agencia Pública en Brasil. Solo que entonces los ataques venían, al mismo tiempo, de los dos lados”.

“La izquierda decía que trabajábamos para los banqueros y la derecha que yo era comunista: incluso usaron como ‘prueba’ que había compartido en redes ‘qué día’, cuando The Rolling Stone dieron en Cuba su histórico concierto. Fue muy duro todo aquello”.

Es el testimonio en primera persona de Cristina Tardáguila. Ella es hoy directora asociada de la IFCN, la Red Internacional de Fact-Checking, en sus siglas en inglés.

Por aquel otoño del 2018, Tardáguila lideraba la mencionada Agencia Lupa, una de las tres entidades verificadoras contratadas por Facebook para la cita electoral.

Quise contactar con ella para que me relatara si todos las embestidas en redes que reciben estos meses Maldita y Newtral en España son un calco de lo que sucedió en Brasil hace casi dos años.

(Respuesta corta: sí, idénticos).

Los ataques a los verificadores españoles son idénticos que a los de Brasil

“Publicaron supuestas investigaciones muy sesudas e incluso crearon un dossier de más de 299 páginas, ‘muy bonito’, con todas nuestras verificaciones de tres años, con el que intentaban demostrar nuestro sesgo ideológico, y organigramas, vinculándonos a políticos, con frases groseras…”, recuerda la directora asociada de la IFCN.

La International Fact Checking Network (IFCN) es el organismo independiente, con sede en Florida (EE UU), que selecciona, certifica y supervisa el trabajo de más de 85 entidades verificadoras en todo el mundo en 47 países.

Esta red de verificación cuenta con controles internos de supervisión para sus miembros, quienes realizan su labor, separando la ideología de su trabajo, bajo un estricto protocolo.

Ser fact-checkers es una profesión de alto riesgo dentro del periodismo

Cristina Tardáguila me confirmó que, desde la IFCN, se sigue con mucha preocupación dichos ataques en España, una campaña de agresión y desprestigio que, en otros lugares del mundo, es incluso más peligrosa.

“En Filipinas, nuestra fact-checker María Ressa ha estado detenida varias veces. En Irán, el verificador tuvo que huir, amenazado de muerte por una fatwa, y ahora realiza su labor desde Canadá. En Egipto, tuvieron que cerrar”, desvela.

¿Y cómo veis desde la IFCN la situación de las entidades verificadoras españolas, Maldita, Newtral, AFP y EFE Verifica?, le pregunto.

“Los ataques de la ultraderecha a los fact-checkers serían también de la extrema izquierda, si no fuese por el COVID-19. En Brasil, fue así”.

Esta sentencia la articula Tardáguila, vía videoconferencia entre Madrid (España) y Saint Petersburg (Florida), para ReddePeriodistas.com.

Un día después de pronunciarla, ocurrió lo siguiente, casi como el inicio de una premonición cumplida.

Unidas Podemos arremete contra Maldita por la sentencia contra Isa Serra

Pablo Echenique, portavoz de Unidas Podemos (UP) en el Congreso español, lanzaba un tuit contra una verificación sobre la sentencia contra Isa Serra, diputada de UP en la Asamblea de Madrid.

“Si te ataca la ultraderecha con el bulo de que estás al servicio del Gobierno, puedes acabar haciendo cosas muy extrañas. Como confundir bulo con imprecisión técnica o independencia con forzada equidistancia. Justo para eso te ataca. Objetivo conseguido”

Clara Jiménez, cofundadora de Maldita, le respondía: “Cuando encuentres ‘frenar un desahucio’ en el código penal, avísame».

Tras remitirle por correo electrónico dicho cruce de tuits, la directora asociada de la IFCN me envió de vuelta su respuesta: 

 “Desgraciadamente, en esta historia, yo puedo ver el futuro”, me escribía Cristina Tardáguila

Su afirmación la acompañaba, al final, con la triple onomatopeya de una risa (ja, ja, ja), que dudo que fuera cómica, sino más bien, nerviosa, de preocupación o del miedo que da revivir una antigua pesadilla.

Durante la entrevista, la directora asociada de la IFCN me recuerda que sucedió «lo mismo» que cuando lideraba la Agencia Lupa, entidad que fundó en 2015 y contrató Facebook para las elecciones de Brasil de 2018.

La militancia de extrema izquierda y la de ultraderecha la acosaron de manera furibunda, a un lado y otro de la frontera ideológica, desde los medios vinculados a las élites brasileñas y los blogs de izquierdas financiados por Lula da Silva durante su mandato.

El ‘efecto sandwich’ en los ataques, a izquierda y derecha, ya se da en México

Es más, Tardáguila detalla cómo este ‘efecto sandwich’, se replica ya, por ejemplo, contra la división de verificación de Animal Político, El Sabueso, en México.

“Estaría pasando a los fact-checkers de España exactamente lo que está pasando en México. Yo apostaría que el ataque, ahora mismo, si no fuera COVID-19, estaría saliendo de la extrema izquierda”, recalca.

En México, nos confirma, las arremetidas parten de muchos influencers o youtubers de izquierdas, quienes tildan ahora a Animal Político “de traidores” por ser un verificador «de derechas», porque está en el poder López Obrador, pese a que antes los insultos eran de la derecha cuando presidía el país Peña Nieto

«Los verificadores vamos a chequear a quien esté en el poder»

“A la gente le cuesta entender que los verificadores vamos a chequear a quien esté en el poder. Cuando nace Maldita y Newtral en España, era el Partido Popular quien gobernaba, y parece que se creaban para fastidiarlos”.

“Ahora, cuando gobiernan PSOE y Unidas Podemos es la izquierda quien va a sentir el peso del fact-checking”.

“Por eso, digo que, no tengo ninguna duda de que, si no fuera por la COVID-19, los fact-checkers estarían verificando al Ejecutivo y recibiendo ataques de su militancia”, pronostica.

Niega que no se dé esta verificación, sino que es tal el volumen de bulos sobre la enfermedad y su impacto sanitario que los verificadores están poniendo el foco en esa prioridad.

La IFCN clasifica más de 4.000 bulos sobre el COVID-19 en todo el mundo

No en vano, la IFCN está en alerta roja. Los fact-checkers están desbordados y centrados en su proyecto Coronavirus-fact, que estos días ha permitido detectar más de 4.000 bulos sobre la pandemia en todo el mundo, la mayoría contra la salud de los ciudadanos.

“La verificación de políticos y medios es residual, nuestro trabajo hoy día es la verificación de las mentiras sobre la vacuna. El planeta quiere una vacuna y la desinformación sobre ella es tremenda”, alerta Tardáguila.

Para que nos hagamos una idea del volumen de mentiras que corre por las redes sociales durante la crisis del COVID-19, cita un dato comparativo.

«Durante las elecciones en Argentina de 2019 se verificaron entre 100 y 200 bulos, con 130 medios trabajando conjuntamente durante 10 meses en el proyecto Reverso. Hoy, 89 entidades, en solo tres meses, hemos chequeado 4.000 bulos: no hay comparación», detalla.

Mientras toda esa labor de detección y desmentidos se da, desmentidos que pueden salvar vidas, porque son bulos que atentan contra la salud de las personas, los fact-checkers, no solo los españoles, tienen que soportar, además, ataques personales que incluso los tildan como los censores del siglo XXI.

¿Existió una comisión McCarthy en el Congreso contra los verificadores en Brasil?

“Somos un ejército pequeño, de más de 80 verificadores en todo el mundo con apenas 10 personas en cada equipo, para detectar toda la desinformación de todo el planeta”, insiste.

Le pregunto entonces con ironía por ‘la comisión McCarthy’ que quiso crear en el Congreso de los Diputados el partido de ultraderecha Vox para que Maldita, Newtral y EFE Verifica explicaran, ante la Comisión para la auditoría de la calidad democrática, su protocolo de acción, protocolo que, por otra parte, es público y auditado cada año por la IFCN, .

Actualización: [Al cierre de esta entrevista dicha comparecencia se fue inadmitida a trámite por el Congreso de los Diputados español]

Le menciono esa petición, como si fuera una novedad. Sin embargo, Cristina Tardáguila, sonríe y rememora que se exigió como los mismos argumentos en Brasil: calcado.

Le pregunto qué decidieron las tres empresas de verificación al respecto entonces: Agencia Lupa, Aos Fatos y Agencia Pública.

Facebook acudió al Congreso en Brasil en nombre de los fact-checkers

“No fuimos. Fue Facebook. Entendimos que no eran los fact-checkers quienes lo tenían que explicar, pero sí la red social. Las dudas tenían más que ver con el proyecto de verificación de Facebook que sobre nuestro trabajo”, me confirma.

En el caso de España, si la polémica es la limitación de reenvíos de mensajes de WhatsApp, “que vaya WhatsApp”, asevera, porque los fact-checkers no tienen nada que ver «con esa decisión técnica» de la app.

Esta opinión la da después de que WhatsApp limitará el reenvío de mensajes a cinco personas, una decisión global en todo el mundo, que la ultraderecha española usó para difundir el bulo de que era un acto de censura.

“Sin embargo, en este caso, si el Congreso español, no un partido, necesita saber cómo trabajamos, no habrá inconveniente en acudir; pero todos nuestros protocolos son públicos”, recuerda.

“Cuando verificamos una noticia o un contenido, le damos una clasificación, aportamos varias fuentes fiables y lo reportamos con un resultado: falso o no. Todo está en el artículo de verificación vinculado al bulo”, insiste.

¿Quién verifica al verificador?

¿Y quién verifica al verificador?, le cuestiono, replicando la inquina que sale de la parte atacante continuamente.

“Tú”, me respondió. “Tú mismo”. Nos reímos, y me dice que es cierto, que no es broma. Cada ciudadano puede verificar al verificador.

Cristina Tardáguila me relata una anécdota de la época pre-Bolsonaro en Brasil.

Como fundadora de la Agencia Lupa, acudió con su equipo a un evento sobre periodismo y, en los espejos del cuarto de baño, dejaron el siguiente mensaje, dada la insistencia en la pregunta:

¿Quién chequea al chequeador?

Suponían así que la persona que se viera reflejado sobre la pregunta en el espejo entendería perfectamente cuál era la respuesta.

«Decir que los fact-checkers tienen sesgo ideológico es una falsedad»

“Decir que los fact-checkers tienen un sesgo ideológico es una falsedad. Toda su labor está auditada por la IFCN periódicamente. Es lo mismo por lo que nos acusan por tener en nuestra organización a una unidad de chequeo, Check Your Facts, de The Daily Caller, un medio de ultraderecha en EE UU. Una cosa es su línea editorial y otra su labor de verificación”, matiza.

“A los fact-checkers nos van a atacar siempre, porque la verificación de hechos llegó a un punto de importancia, en España (y en todo el mundo), y de relevancia en el discurso público, que molesta. Y todo lo que molesta se ataca. Esto es mi vida desde 2018”, recalca Cristina Tardáguila.

Y  todo esto se podría aplicar hoy, como un calco, a la España de estos días, la España de la polarización, la España “de los bots en Twitter”, “el Gobierno del bulo”, los ataques a los verificadores , la supuesta “censura de WhatsApp”, la España, en definitiva, confinada y ultraconectada por culpa del COVID-19 y la infopandemia.

Nos confirma que los ataques de la ultraderecha contra dos de las entidades verificadoras contratadas hace un año por Facebook, Maldita y Newtral, son casi idénticos en el modus operandi a lo de Brasil en aquel 2018.

¿Existe una acción coordinada contra los fact-checkers españoles?

¿Crees que entonces hubo una acción coordinada para modificar la opinión pública de los ciudadanos para que votaran a un partido u otro?, le insisto, intuyendo que su respuesta sobre el pasado puede ofrecer luz a nuestro presente.

“No se sabe. Hay una investigación en Brasil que lleva más de dos años en marcha en el Tribunal Superior Electoral, pese a que WhatsApp confirmó que se había utilizado indebidamente su plataforma”, sostiene.

“El fact-checker no es un policía o un juez; no es nuestra función determinar si hay una acción coordinada; pero si tuviéramos tiempo lo haríamos”, matiza la directora asociada de la IFCN.

Pero el volumen de bulos que existen, esos más de 4.000 en todo el mundo, no parece que sea algo de crecimiento natural, le insisto.

Me replica entonces que los verificadores solo analizan aquel contenido que se sale de una plataforma y va a otra.

Cuando fluye de WhatsApp a Twitter y de ahí a Facebook, o viceversa, es cuando lo tildan de viral o premeditado.

Me expone, además, que existe una gran diferencia entre lo que se considera ‘misinformation‘ (falsedades o inexactitudes) frente a lo que se denomina ‘disinformation‘ (campaña de bulos interesados).

No es lo mismo –dice- un abuelo que reenvía un bulo por desconocimiento o falta de educación digital, que «las acciones coordinadas de agencias«, empresarios, políticos -o periodistas-, que lo hacen por intereses ideológicos y/o económicos.

¿Qué postura toman los medios ante los ataques contra los verificadores?

Antes de que le realice la última pregunta, es Cristina Tardáguila quien me inquiere.

“¿Y cómo se están comportando los medios serios de España, frente a los ataques que están recibiendo los factchekers españoles? Es importante, para mí saberlo, porque en Brasil se abstuvieron, hubo silencio, y fue determinante”.

“¿Los defienden?”, me pregunta.


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